
Y lloró amargamente cuando comprendió que le había perdido eternamente. Sólo bastaba una palabra suya, para que él volviera, sin más y se quedara a su lado. Lo anhelaba. Pero la sensatez se lo impedía. ¿Qué importa más, la razón y saber que todo irá bien o la locura y la incertidumbre que le causaba su proceder? Aún cuando lo supiera, no era sólo eso.
... Y optó por lo más conveniente...
1 comentario:
*O*!
ame tu texto!
es muy lindo n.n
tkm manita
te extrañuuu besoo
aiiOs
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