Sintiendo vívidamente esa sensación, no lograba - adrede- entenderlo.
Haberlo entendido finalmente no cambiaba las cosas y ello, y más, la aquejaba. El remolino que recuerdos que interrumpían una desición ya tomada - quién sabe porqué y quién- sólo demostraba esa cruel y quizás mejor transición.
No se tiene se lo que se espera y se quiere, al sentarse a ver cómo transcurrían las horas. Ahora ya perdidas, imposibles de recuperar y que no necesitan ser revividas.
Limítose entonces, a ver de lejos al desenlace.
Tomara o no tomara parte, hiciera o no algo, la involucraba sin salida y sólo esperaba con ansias el remordimiento. . .
1 comentario:
*O*
limito con el sol, me acuesto con el mar
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